A la hora de crear un espacio o una marca, uno de los peores errores que se pueden cometer es no asignarle a la paleta cromática la importancia que merece. Hay quienes piensan que ya será para menos la bobada esa de los colorines y, por tanto, escogen al tuntún. Otros, en el mejor de los casos, eligen un color o colores determinados por una razón tan peregrina como «porque me gustan, son mis favoritos». Y en ambos casos cometen un grave error. A no ser, claro está, que el azar haya decidido que esos colores escogidos a cara o cruz (o según la tómbola de las preferencias personales) son, en efecto, los idóneos para dicho espacio o marca.
Pero ¿cómo sabemos cuáles son los colores idóneos? Bueno, eso depende de muchos factores, no hay una fórmula mágica. Así pues, vamos a ofrecerte a continuación algunas pautas que tener en cuenta.
PSICOLOGÍA DE LOS COLORES: No todos los colores nos provocan la misma sensación, seguro que te has dado cuenta. Y eso se debe a que, culturalmente, les hemos acabado asignando determinado poder emocional. Por ejemplo, en nuestra cultura el rojo inspira energía, pasión o emoción, entre otras cosas, mientras que el azul inspira tranquilidad y confianza. Tendría bastante sentido escoger el azul por encima del rojo para una entidad bancaria, ¿verdad? Pues no te creas que siempre. Porque, si bien un banco como BBVA sí se decantó por el azul como color de marca, otro como Banco Santander optó por uno tan aparentemente inapropiado como el rojo, que además de energía y emoción puede denotar peligro (los semáforos no engañan…). ¿Se equivocó el segundo? A la vista está que no. Simplemente, adoptó una estrategia distinta, quizá menos obvia (y que, sin duda, lo diferenció). En este enlace podrás leer más sobre la psicología del color.
BUSQUE, COMPARE Y, SI ENCUENTRA ALGO IGUAL, ¡CÁMBIELO!: Y hablando de diferenciarse…, aunque está muy bien fijarse en el elemento anterior, quizá no es mala idea evitar jugárselo todo a esa carta. ¿Por qué? Por una sencilla razón: porque, si todas las empresas del mismo ramo acabaran decantándose por la misma paleta cromática porque «la psicología del color así lo dicta», al final todas acabarían presentando una imagen demasiado similar, con lo que ninguna destacaría del todo. Pensemos en una marca deportiva (ya sea de ropa, de complementos, de información…). Lo lógico es que sus colores de marca jueguen en la liga de los rojos, ¿verdad? Recuerda: dinamismo, emoción, acción, aventura, riesgo… Nombres como la empresa de ropa Puma o el diario Marca nos lo demuestran en sus propios logotipos (y, en el caso de las segunda, incluso en su página web). Y sin embargo, ahí está Decathlon, con sus azules que expresan todo lo contrario. Así pues, no está de más elaborar un pequeño estudio de mercado para ver por dónde se mueven (cromáticamente hablando) otras webs o marcas; y, si no queremos subirnos al mismo barco, destacar con otro.
UTILIZA LA REGLA DEL 60-30-90: A lo mejor tu marca es tan ecléctica que necesitas expresar de todo con ella: emoción pero tranquilidad, sofisticación pero frescura. Así que, al final, tu paleta cromática parece Krusty el payaso: que si rojo, que si azul, que si negro, que si verde… Y los clientes o usuarios, esquizofrénicos perdidos con aquella explosión multicolor sin pies ni cabeza. Pues bien, para eso está la regla del 60-30-90, que no son las medidas de una rompedora modelo de pasarela, sino los porcentajes de nuestro espacio que debemos reservar para cada color, con el fin de equilibrar un poco el conjunto cromático:

  • Un 60 % debe quedar compuesto por el color predominante (que, lógicamente, será el que refleje la personalidad de tu marca).
  • Un 30 %, por el color secundario, es decir, aquel que complementa al anterior, y que en cierto modo sirve como contraste.
  • Un 10 %, por ese color que se limita a aportar un simple toque con el que resaltar ciertos elementos, suavizar el colorido del conjunto o, por el contrario, darle vida.

En el caso de una página web, por ejemplo, esta regla permite organizar los colores para orientar la atención del usuario, además de facilitar la lectura, aumentar el atractivo del sitio e incluso potenciar la interactividad.
JUGANDO SE APRENDE: A menudo, no vemos con claridad las cosas hasta que nos metemos en harina con ellas. Pues con las paletas cromáticas ocurre exactamente lo mismo. Quizá pensaste que un buen color predominante podría ser el naranja (que transmite exotismo, energía, diversión, alegría…) y un buen secundario el gris (porque evoca seguridad, paz y serenidad, cosas que también ofrece tu empresa). Sin embargo, resulta que, aunque te parecía una idea excelente, cuando por fin los ves combinados se dan de bofetones y no hay manera de reconciliarlos. Por eso es de suma importancia jugar con los colores o incluso con las tonalidades y ver cómo interactúan sobre papel o en pantalla, para averiguar si, llevados a la práctica, tienen tan buena pinta como en nuestra mente o casi mejor le damos una vueltecita al asunto. Así que lo dicho: mezcla colores, diviértete experimentando…, ¡y hazlo sin miedo!
Resumiendo, que elegir la paleta perfecta para tu espacio o marca no es moco de pavo. Pero seguro que con estos consejitos que te hemos dado lograrás darle la importancia que merece. ¡A por ello!