Hace unas semanas, escribíamos en una de nuestras entradas sobre lo rabiosamente actual que se ha vuelto Cervantes de un tiempo a esta parte. Eso, claro está, si alguna vez había dejado de serlo, acotábamos.
Pues bien, hoy nos toca referirnos en los mismos términos a un coetáneo suyo, otro autor inmortal de pluma insigne a los pies de cuyas obras teatrales no podemos sino caer rendidos. Y no, queridos, no nos referimos a Lope de Vega (aunque bien podríamos, justo en esos mismos términos). No en vano, debemos cruzar nuestras fronteras para hablar de él, ya que se trata nada más y nada menos que de William Shakespeare.
O, mejor dicho, de toda su familia. Pues en torno a ella gira la novela de la que todo el mundo habla: «Hamnet», de la escritora angloirlandesa Maggie O’Farrell. Una obra que se ha convertido ya en todo un fenómeno editorial, merecedor de prestigiosos premios como el Women’s Prize for Fiction o el National Book Critics Circle Award, ambos en 2020.
«¡¿Dos mil veinte?!», habrá exclamado alguien. Sí, hijos, ya sabemos que en España algunas cosas siguen llegando con un elegante retraso de varios años. Aunque, si hacemos honor a la verdad, debemos decir que la versión castellana (con una espléndida traducción a cargo de Concha Cardeñoso, por cierto) se editó en 2021, tan solo un año después.
¿Y por qué ha vuelto a saltar a la palestra, así de pronto? Pues por lo que os imagináis: porque en unos meses (27 de noviembre en Estados Unidos; enero de 2026 en España) se estrena su esperadísima adaptación cinematográfica, dirigida por Chloé Zhao y protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal, entre otros. Eso por si dudabais de su estatus como fenómeno editorial.
Pero ¿de qué trata «Hamnet»? La acción nos traslada al año 1596; en concreto, a la localidad inglesa de Stratford-upon-Avon, donde la vida de Agnes transcurre plácida junto a su marido William (Shakespeare, sí) y sus tres hijos. Ella se dedica a cultivar plantas medicinales mientras él trabaja en Londres en su carrera teatral. Sin embargo, de forma inesperada, el destino les asesta un duro golpe cuando su hijo Hamnet, de once años, fallece repentinamente tras contraer la peste. A raíz de tan terrible tragedia, William dará vida a uno de los personajes más importantes de la literatura universal, de nombre casi idéntico al de su hijo (cambia una ene por una ele… «et voilà»!).
Ahora bien, «Hamnet» no nos habla de esos grandes hechos que pueblan las páginas de tantos libros, sino más bien de esos otros un poquito más pequeños, más íntimos, sobre los que nadie parece querer hablar. De esos otros personajes más modestos, como la propia Agnes, cuyo nombre no se ha escrito con letras de oro en las páginas de ningún libro porque, por lo visto, mantener unida a una familia y soportar el enorme dolor de una pérdida irreparable no se considera una hazaña digna de loas. Al menos, hasta que Maggie O’Farrell se puso manos a la obra.
La versión castellana de «Hamnet» la publica Libros del Asteroide S.L.U., en una edición encuadernada en tapa blanda y con una extensión de 352 páginas. Así pues, te animamos a que te sumerjas en sus páginas. Créenos: vale mucho la pena.