Gracias al entorno digital, surgieron los emoticonos, esas combinaciones de signos o letras del teclado con los que representamos una expresión facial que simboliza un estado de ánimo. Como recordarás, solíamos usarlos mucho al principio para expresar todo tipo de expresiones faciales: desde carcajadas hasta caritas tristes o guiños sonrientes.
Sin embargo, con el tiempo, los emoticonos evolucionaron y devinieron emojis, es decir, imágenes que representan con mayor claridad todo eso. A partir de entonces, una cara sorprendida ya parece realmente una cara sorprendida. Y, en ocasiones, incluso tiene animación, para que todo quede más simpático.
Es bastante probable que, si le preguntas a alguien de la generación Alfa qué es un emoticono, no lo tenga demasiado claro. O, por darle el beneficio de la duda, si le muestras algo tan específico (y codificado, sobre todo para quien lo desconozca) como el emoticono de una carita carcajeándose, sería comprensible que no sepa qué representa esa combinación tan extraña de signos y letras.
Pero, ojo, tampoco los miremos por encima del hombro. Es normal que no se tenga la menor idea de viejos usos que han caído por completo en el desuso, si se nos permite el juego de palabras. De hecho, es muy probable que tú tampoco conozcas toda una serie de signos de puntuación que en su día existieron, pero que por veleidades del destino han desaparecido de la faz de la tierra. Y, ojo, porque te vamos a hablar tan solo de los que nos parecen más relevantes. Prepárate: te van a sorprender.
EL EXCLARROGATIVO: Como hispanoparlantes, preferimos este apelativo, pues nos deja bastante clara su naturaleza de superposición de un signo exclamativo y uno de interrogación. Pero también se lo conoce por «interrobang» (sí, suena a bocadillo de cómic, pero, en inglés, los editores solían usar la palabra «bang» para referirse al signo de exclamación). La historia de cómo se gestó este chiripitifláutico signo resulta, como poco, curiosa: en un artículo periodístico firmado por Martin Speckter en 1962, se lanzaba al aire la duda de si, cuando Colón descubrió América, dijo «¡Tierra!» o «¿Tierra?». Speckter no dudaba que lo mejor sería expresarlo con una combinación de ambas opciones: «⸘Tierra‽». Y, aunque este signo adquirió cierta popularidad durante un tiempo, lo cierto es que tan solo una década después ya se introdujo en el baúl de los recuerdos, donde le hacen compañía los memes de moda que se olvidan una semana después.
LA CASI-CITA: Se trata del primer signo tipográfico inventado en el siglo XX (en concreto, a principios de los años cuarenta), el cual se escribía superponiendo al signo de comillas un guion. Pero ¿en qué contextos se usaba? Pues, básicamente, cuando se quería referenciar una cita original que resultaba demasiado larga o confusa como para reproducirla de forma íntegra. Nos encantaría escribírtelo para que lo veas, como hemos hecho con el exclarrogativo, pero lo cierto es que no existe de forma fija y estable en Unicode como carácter tipográfico independiente. A modo de curiosidad, diremos que se mantuvo en activo durante décadas gracias a los fanzines. Suponemos que, muertos estos, también murió él.
LA COMA EXCLAMATIVA Y LA COMA INTERROGATIVA: En 1992, Leonard Storch registró dos patentes en la Oficina de Propiedad Intelectual de Canadá: la de la coma exclamativa y la de la coma interrogativa. Estos curiosos signos consistían en sustituir con comas lo que deberían haber sido puntos en el cierre de, respectivamente, un signo de interrogación y uno de exclamación. ¿Con qué propósito? Por lo visto, para que cada parte de la oración donde se usaran pudieran adoptar un sentido de cuestionamiento, exclamación o, por qué no, ambas de forma simultánea. Por desgracia (o por suerte, vete tú a saber), el invento no cuajó…, ni siquiera en el propio Storch, que pocos años después de la patente ya ni siquiera tenía claro que aquello mereciese mucho la pena.
EL SÍMBOLO DE SARCASMO: Y, si el caso anterior venía con patente, el que nos ocupa ahora llegó con más ínfulas incluso, pues nació nada menos que como marca registrada: SarcMark™. Sus perpetradores (vale, o por lo menos inventores, no seamos malos) fueron Paul Sak y su hijo Doug, a quienes se les ocurrió que un buen modo de expresar gráficamente el sentido sarcástico de una expresión sería usar el número 6 invertido con un punto en el medio. Y, si bien este signo sigue teniendo su propia web comercial, lo cierto es que su uso no está lo que se dice muy extendido. Como muestra, un botón: ¿lo conocías siquiera?