Uno de los puntos más delicados en narrativa, y que a menudo nos ofrece un buen indicativo de hasta qué punto un autor tiene un dominio razonable de la gramática (o, al menos, cuenta con un corrector que sí la tenga) es el uso adecuado de la deixis espaciotemporal y los tiempos en pasado.
Quizá, dicho así en frío, lo de «deixis espaciotemporal» te suene a Marty McFly haciendo de las suyas en 1955. O al Ministerio del Tiempo intentando arreglar un nuevo desaguisado en siglos pretéritos (o en años por llegar). Sin embargo, se trata de un elemento mucho menos complicado y, a la vez, muy dejado de la mano de Dios en demasiadas ocasiones.
El DRAE define el sustantivo «deixis» como el «señalamiento a una persona, un lugar o un tiempo, o a una expresión lingüística mediante ciertos elementos gramaticales». En principio, todo esto no plantea grandes problemas cuando estamos narrando en presente; sin embargo, la cosa se complica conforme empezamos a usar tiempos en pasado que exigen que ajustemos el modo de expresar esa deixis.
Y, de hecho, el Centro Virtual Cervantes indica que, según el factor contextual que se señale (los participantes, el momento o el lugar de la comunicación, o incluso el propio texto), diferenciamos varios tipos de deixis según la categoría gramatical que la desempeña: desde deixis personal (expresada con pronombres personales) hasta temporal (expresada con adverbios, locuciones y sintagmas adverbiales), espacial, etc.

Pero veámoslo con un ejemplo. Tomemos la siguiente oración:
«—Después de lo que hiciste ayer, no quiero que vuelvas —le digo con severidad».
Supongamos que vamos a insertar esa oración, pero esta vez en estilo indirecto, dentro de una narración en pasado. Muchas personas lo harían de este modo:
«Le dije con severidad que, después de lo que hizo ayer, no quería que volviera».
No suena mal, ¿verdad? Sin embargo, tenemos un problema con los tiempos verbales. Si nos fijamos, en la frase original hay tres verbos principales:
– «Hiciste» (pretérito perfecto simple).
– «Quiero» (presente).
– «Digo» (presente).
Al transformarlos, quedan así:
– «Hizo» (pretérito perfecto simple).
– «Quería» (pretérito imperfecto).
– «Dije» (pretérito perfecto simple).

Por tanto, tenemos un presente que transformamos en pretérito imperfecto («quiero» > «quería») y otro presente que transformamos en pretérito perfecto simple («digo» > «dije»). Hasta ahí, todo bien, pues hemos adecuado el presente del original a los nuevos tiempos específicos que nos exige la nueva frase.
Pero, ojo, porque de pronto nos topamos con que uno de los verbos no ha cambiado de tiempo: «hizo», que en ambas versiones aparece en pretérito perfecto simple. ¿Cómo ha podido ocurrir eso? Pues, obviamente, porque creíamos que, al estar ya en pasado en la frase original, no necesitábamos hacer nada con él cuando pasásemos la frase a pasado.
Sin embargo, si nos fijamos, en la nueva hay dos líneas temporales en pasado claramente diferenciadas: una más apegada al presente, por así decirlo («Le dije con severidad que no quería que volviera»), y otra anterior a esa y, por tanto, aún más alejada del presente («después de lo que hizo ayer»).
Es justo en esta segunda línea temporal donde tenemos el problema específico de cambio temporal, pues, para marcar un pasado anterior al otro pasado (lamentamos el trabalenguas…), deberíamos haber recurrido a un cambio de tiempo verbal: «lo que había hecho» (pretérito pluscuamperfecto).

Ahora sí que vemos dos tiempos pasados bien diferenciados:
«Le dije con severidad que, después de lo que había hecho ayer, no quería que volviera».
Pero hay algo más que chirría, ¿verdad? En efecto —y ahora entramos en el terreno propiamente dicho de la deixis—, ese «ayer» que, en realidad, debería ser «el día anterior» si queremos que encaje como es debido en ese pasado inserto dentro de otro pasado. Ahora sí:
FRASE ORIGINAL EN ESTILO DIRECTO PRESENTE
«—Después de lo que hiciste ayer, no quiero que vuelvas —le digo con severidad».
ADAPTACIÓN CUTRE EN ESTILO INDIRECTO PASADO:
«Le dije con severidad que, después de lo que hizo ayer, no quería que volviera».
ADAPTACIÓN CORRECTA EN ESTILO INDIRECTO PASADO:
«Le dije con severidad que, después de lo que había hecho el día anterior, no quería que volviera».

Naturalmente, el tema de la deixis abarca muchas más palabras: desde adverbios como «aquí» (que deben convertirse en «allí») hasta demostrativos como «este» o «ese» (que deben convertirse en «aquel»). De hecho, hablando de demostrativos, en traducciones del inglés suelen verse bastantes errores de deixis espaciotemporal mal adaptada al pasado, ya que el «that» inglés puede referirse a «ese/esa» pero también a «aquel/aquella», y sin embargo muchos traductores al español lo convierten casi por inercia en «ese/esa», cuando quizá en un tiempo pasado sería más recomendable «aquel/aquella».
De este modo, la frase «He said that house was beautiful» podría traducirse como «Él dijo que esa casa era preciosa» o como «Él dijo que aquella casa era preciosa». Todo dependerá del nivel de proximidad que el narrador haya querido marcar respecto al espacio-tiempo presente, por supuesto. Pero no olvidemos que «that» es, además de «ese/esa», también «aquel/aquella». Y, si las intenciones del autor no denotan a las claras lo contrario, esa (es decir, «aquel/aquella», si nos permites la broma) y no otra sería la expresión deíctica más adecuada en pasado.